Kimberley Cole: El Regalo de la visión

 Cada verano, pasaba tiempo con mi familia en Florida en la playa. Siempre utilicé gafas, pero no fue sino hasta que fui adolescente que descubrí lo mala que se había vuelto mi visión. Mientras estaba en la playa, mi tía sugería que alimentáramos las gaviotas en un área en particular. No podía ver las gaviotas de las que hablaba. Aquí fue cuando nos dimos cuenta que había algo realmente mal con mi visión.   

Después de visitar al oculista, fui diagnosticado con queratocono, una condición degenerativa de la córnea. El doctor nos informó a mí y a mi familia que requeriría un trasplante de córnea inmediatamente. Ya que no había muchos donantes de córnea jóvenes en el momento, fui ubicada en lista de espera. Tenía temor de la cirugía y no comprendía completamente lo que significaba necesitar un donante. El doctor me ayudó a comprender como sería la operación así como el proceso de donación. Pasé por mi primer trasplante de córnea en 1988; estaba en 11avo grado.

Tres años después necesité trasplante de córnea en mi otro ojo. Me realizaron la cirugía durante mi segundo año universitario en el Hospital de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Gracias al aumento en las donaciones, no tuve que esperar por mi segunda cirugía. Mis doctores pudieron encontrar una donación coincidente de inmediato.

Gracias al esfuerzo diario de los funcionarios del DMV de preguntar a los habitantes de Carolina del Norte acerca de su deseo de registrarse como donantes, pude recuperar mi visión y continuar una vida normal. Incluso en tres años, pude ver el impacto positivo inmediato de más personas registrándose como donantes. Dos personas hicieron la elección de dar el regalo de la visión, y no puedo expresar completamente mi gratitud hacia ellos y sus familias.